
Tengo un cangrejo muerto detrás de los ojos,
una serpiente de tres colores
partida en cuatro sobre mis manos
una soledad cóncava debajo de la lengua
Y una nota que dice que nunca has de volver.
Sucede que en realidad existo, soy de nombre y apellido: Gustavo Cuando. En la soledad de los días me transformo, me sueño a mí mismo entre abismos sin vértigo y labios llenos de vació, mi angustia se mide por horas y yo mido en kilómetros el vació y la inutilidad de vivir, me describo como el instante, pensamientos de mi que no tendrán mañana,prediciendo mi pasado las palabras atraviesan mi silencio.

Piensa en una boca dentro de mil bocas,
una que te pertenezca
y cuando la encuentres funde tus labios a ella,
como dos peces que buscan su mar.
El aire se ha aligerado en la habitación,
el sol alcanza rincones que hace semanas no tocaba.
El cocodrilo que esperaba en el balcón a que el clima mejorara,
ha partido esta mañana en su cama submarino;
Ondeando su bandera de campeón en todo lo alto.
Tomo el teléfono, escucho un silencio que dice algo
que no recuerdo que me perteneciera
Y acudo a su reto de existencia.
Ella, toca la puerta
camino dos pasos y me detengo,
tiro la tiza mas adelante
he intento llegar a ella en tres saltos.
entre todo lo dejado al salir de mi mismo,
una lagrima reencarna en el ojo.
Mi segundo paso es en silencio,
todo queda en la piel ya muerta.

