
martes, febrero 02, 2010
jueves, enero 07, 2010
Ayer sentí lo mismo que tu
Cuando fui al mercado y me compre un amor en lata,
después pase con el vendedor de Amnesia
y le pedí que me diera un kilo de ausencia fresca,
y dos cuartos de melancolía
envueltos en un pedazo de locura para regalo;
para tomar me compre un litro de la mejor soledad que había,
y unos cigarrillos de tristeza.
También compre un pastel de dolor
con trocitos de depresión...
y entonces sentí lo mismo que tu.
Cuando en la cena nadie lloro tu partida.
después pase con el vendedor de Amnesia
y le pedí que me diera un kilo de ausencia fresca,
y dos cuartos de melancolía
envueltos en un pedazo de locura para regalo;
para tomar me compre un litro de la mejor soledad que había,
y unos cigarrillos de tristeza.
También compre un pastel de dolor
con trocitos de depresión...
y entonces sentí lo mismo que tu.
Cuando en la cena nadie lloro tu partida.
El Teatro de Japon.
VIII
entre todo lo dejado al salir de mi mismo,
una lagrima reencarna en el ojo.
Mi segundo paso es en silencio,
todo queda en la piel ya muerta.
martes, marzo 10, 2009
lunes, noviembre 24, 2008
Paraísos llenos de mí.
jueves, octubre 09, 2008
jueves, octubre 02, 2008
She´s

Ella, es la noche
el pan de centeno
la canción ausente
el sabor del vino
el pan de centeno
la canción ausente
el sabor del vino
la carne
la suave brisa
la tierna lechuga
la luz del sol.
la suave brisa
la tierna lechuga
la luz del sol.
el aire
el agua del rió
el sonido del ave
el sonido del ave
la redención de los muertos
el andar del perdido
el amor de una madre
el aroma de un barco
el amor de una madre
el aroma de un barco
Una nereida en la arena
cantando dulcemente
para entibiarme las sabanas.
Es mi piel
el sabor de mi labios
la saliva tibia de la noche
la diaria ilusión
la fe ciega
la distancia absurda
mi carente nostalgia
la noche entre mis piernas
la distancia absurda
mi carente nostalgia
la noche entre mis piernas
Y sus brazos
se mecen despacio por todo mi cuerpo
por que soy el mar
que inquieto humedece
su piel sus labios.
Y sus dedos.
martes, septiembre 16, 2008
jueves, abril 24, 2008
Estertor.
miércoles, abril 23, 2008
Época de Gula.

Ella no deja de seguir al insecto con la mirada, el aleteo de sus alas agita mi respiración, nos observa, ella se pierde en el como en mis palabras, sus ojos lo siguen disimuladamente, su lengua cruza rozando delicadamente mi oreja, devorando el insecto que perturba el ruido que lleva mi voz. Instintivamente tiro el cuerpo atrás, su boca saborea el insecto, lo ensaliva despacio, se le escucha crujir chocando entre sus dientes, el carmín de sus labios se desvanece conforme su saliva se derrama en su blusa, me toma de la mano, me acerca a su pecho, suavemente acaricia mi rostro, me llama caracol con una voz muy baja, lame mis dedos, la palma de mi mano, se atranca en mi boca, introduce su lengua aprisionado la mía hasta arrancarla, sus manos hacen un boquete en mi estomago, sacando mis viseras, sin ningún ruido, su mirada perdida sobre mi cuerpo, mas que en mi mismo. Su silencio en mi pupila existe.
Del principio.
Rompo con todo,a esta hora en el sitio distante en el que no me acuerdo de mi estando dentro de mi mismo,
me burlo de las sombras que dejo en el andar cansado de los días que han pasado
como recuerdos, se atragantan en mi boca todos los nombres,
hago un mapa de caras y cuerpos, me dedico a buscarte todavía,
pues albergo alguna no existencia de ti.
Es necesario reinventar el mundo día con día,
caminar sobre las palabras que uno va escupiendo en su silencio,
ser de carne y de papel, de la rama del árbol y de la fruta caída,
imaginar vientos de mas de noventa nudos cuando uno cierra la puerta
y salir con la marejada aunque no se tenga paraguas.
Instrucciones para Miles Davis.
Contar los ácaros de la cama uno a unoformando filas de cinco
A los mal portados castigarles
A los mal portados castigarles
bañándoles de lagrimas frías
Secar con una imagen lunar la saliva regada por el piso
Desgarrar la piel hasta llegar al hueso
Introducirse poco a poco
Despacio sin prisa alguna.
Hasta quedar dormido dentro de uno mismo.
Secar con una imagen lunar la saliva regada por el piso
Desgarrar la piel hasta llegar al hueso
Introducirse poco a poco
Despacio sin prisa alguna.
Hasta quedar dormido dentro de uno mismo.
Hasta que el otoño lo marchite.
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