lunes, octubre 21, 2013
El Ayer es el tiempo.
lunes, abril 08, 2013
miércoles, octubre 24, 2012
¨Todo es poesía es un naufragio¨
Caída libre...
martes, febrero 28, 2012
Azul casi llorando.

Y usamos las palabras para marcarnos el uno al otro
des-pertenecer-nos
Y la voz para buscarnos a tientas de la noche eterna
Mi miseria se puede engullir en un trago de soledad
Y la gruta de huesos está guiada por el brillo en sus ojos
no hay lagrima más emotiva, que la que se crea en los silencios
Y Me quedo tus ojos esta noche
para compartir un ultimo sueño juntos.
jueves, noviembre 24, 2011
3620
jueves, agosto 25, 2011
Dejarse ir.

martes, mayo 03, 2011
Sobre el vació.

Vertiendo cera caliente en las cuencas de mis ojos.
Ha tirado la tiza poco más allá de tres saltos.
-Acudo a su sombra, lamiendo con rencor sus encías-
En su garganta crecen arboles, donde habitan aves rapases
Que vuelan la tarde con la indiferencia del sueño.
Da otro salto y de entre sus piernas caigo,
desprendiéndome de su interior,
Me cubre un silencio de ayeres hace tiempo,
Y de soledades que no tendrán mañana.
lunes, enero 24, 2011
domingo, enero 09, 2011
viernes, diciembre 17, 2010
martes, noviembre 09, 2010
lunes, noviembre 08, 2010
Solo palabras.
jueves, octubre 14, 2010
Sobre tu sombra.
miércoles, octubre 06, 2010
Original Y cinco copias.

Piensa en una boca dentro de mil bocas,
una que te pertenezca
y cuando la encuentres funde tus labios a ella,
como dos peces que buscan su mar.
El aire se ha aligerado en la habitación,
el sol alcanza rincones que hace semanas no tocaba.
El cocodrilo que esperaba en el balcón a que el clima mejorara,
ha partido esta mañana en su cama submarino;
Ondeando su bandera de campeón en todo lo alto.
Tomo el teléfono, escucho un silencio que dice algo
que no recuerdo que me perteneciera
Y acudo a su reto de existencia.
Ella, toca la puerta
camino dos pasos y me detengo,
tiro la tiza mas adelante
he intento llegar a ella en tres saltos.
jueves, agosto 26, 2010
martes, febrero 02, 2010
jueves, enero 07, 2010
Ayer sentí lo mismo que tu
después pase con el vendedor de Amnesia
y le pedí que me diera un kilo de ausencia fresca,
y dos cuartos de melancolía
envueltos en un pedazo de locura para regalo;
para tomar me compre un litro de la mejor soledad que había,
y unos cigarrillos de tristeza.
También compre un pastel de dolor
con trocitos de depresión...
y entonces sentí lo mismo que tu.
Cuando en la cena nadie lloro tu partida.















